
Año 1 09-09-2004 No. 3

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En esta entrega se analiza: Fundamentos de la Economía Social de Mercado

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PRESENTACION:
Aún cuando la Constitución Política del Estado, define a la economía social de mercado como la forma de organización económica del Ecuador, es muy poco lo que se conoce sobre su origen, sus políticas y su impacto en el desarrollo de los estados. Por esta razón, en este número les ofrecemos un extracto de la conferencia que dictó, el Dr. Osvaldo Hurtado, presidente de CORDES, en un Seminario Internacional realizado en Lima el 18 y 19 junio de 2004. En esta conferencia el presidente Hurtado abordó el tema "Neoliberalismo y Economía Social de Mercado" y presentó un análisis muy claro sobre las principales características de las dos corrientes del pensamiento económico. El tema relativo al Neoliberalismo se publicó en la Carta Económica de agosto de 2004 bajo el título "Los límites del Neoliberalismo" y en este número de Discusión les presentamos el análisis relativo a la economía social de mercado.
Con esta edición esperamos contribuir a un mejor entendimiento de las ideas en las cuales se enmarca la "Economía Social de Mercado", pues es importante distinguirlas de aquellas que han inspirado otras corrientes de pensamiento como el Neoliberalismo y el Marxismo.

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FUNDAMENTOS DE LA ECONOMIA SOCIAL DE MERCADO
Por: Osvaldo Hurtado
América Latina se encuentra ante un debate parecido al que se dio en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. Por entonces los funcionarios estadounidenses recomendaban al gobierno del canciller Konrad Adenauer seguir el modelo económico que había permitido a su país alcanzar un alto grado de desarrollo, gracias al cual, por segunda vez, había sido necesaria la intervención de sus ejércitos para que pudieran triunfar militarmente sus aliados europeos. El ministro de Economía Ludwing Erhard, desoyó el pedido de los representantes de las fuerzas de ocupación y, teniendo en cuenta la realidad de su país y la necesidad de atender la problemática social, se inclinó por un camino distinto, inspirado en las ideas de la Economía Social de Mercado concebida por Alfred Müller-Armac y desarrolladas por economistas alemanes.
La adopción por Alemania de una política económica considerada equivocada por los funcionarios norteamericanos, les llevó a realizar presagios pesimistas acerca de su futuro, crítica que los académicos de los Estados Unidos compartieron en las opiniones que vertieron en sus escritos. El paso del tiempo, sin embargo, dio la razón al ministro Erhard. No sólo que Alemania logró salir de los escombros en que quedó sumida luego de la guerra, sino que reconstruyó su devastada economía e inició un proceso acelerado de desarrollo que, al prolongarse por décadas, le llevó a recuperar la destacada posición económica que había ocupado en Europa y a proporcionar a sus habitantes niveles de bienestar que no habían conocido.
La Economía Social de Mercado parte de la aceptación del mercado como el mejor sistema para propiciar el progreso de los pueblos, por considerarlo superior a todos los otros en la medida en que promueve el despliegue de las iniciativas de los seres humanos, incentiva la competencia creadora e impulsa las innovaciones. A la autoridad pública le corresponde crear condiciones para que las actividades económicas privadas se desarrollen de manera libre y competitiva, requisito necesario para que puedan ser eficientes, producir los bienes demandados por la sociedad y garantizar buenos precios a los consumidores. Motivo por el cual el Estado debe garantizar la libertad contractual y la propiedad privada de los medios de producción, dentro del marco de su responsabilidad social, y favorecer un alto grado de apertura de los mercados en los ámbitos interno y externo. Además está obligado a evitar intervenciones innecesarias que limiten la acción positiva del mercado, a no ser que se produzcan imperfecciones que sea necesario corregir, por ejemplo en el caso de alianzas y fusiones que favorezcan la aparición de monopolios en capacidad de burlar la libre competencia de manera desleal.
El Estado tiene el mandato primordial de guardar y preservar el orden en la economía de manera "perpetua", garantizando la estabilidad de la moneda y de los precios de bienes, servicios y capitales, establecidos en el mercado. Debe además fijar un conjunto de reglas, expresadas en normas jurídicas, que delimiten el ámbito dentro del cual pueden desarrollarse las actividades económicas, y le permitan vigilar su cumplimiento y sancionar a quienes las burlan. En un ambiente de esta naturaleza las empresas privadas pueden ser eficientes, desenvolverse sin sobresaltos y planificar su desarrollo con una visión de futuro.
Mediante estos medios se busca obtener un crecimiento económico permanente que promueva el pleno empleo de manera sostenida, a través del cual cada individuo, mediante su esfuerzo, hallará la posibilidad de obtener el ingreso que necesita para por sí mismo atender sus necesidades. La obligación del Estado de velar por el bien común debe llevarle a corregir las inequidades sociales, a fin de que todos, y no unos pocos, sean partícipes de los resultados del progreso. Para alcanzar estos propósitos es necesario un Estado fuerte, con atribuciones legales suficientes e instituciones competentes que le permitan ejercer plenamente su autoridad y propiciar un adecuado balance entre éxito económico y beneficio social.
Un axioma resuelve el dilema que suele presentarse en la aplicación de los dos conceptos analizados. En la Economía Social de Mercado debe existir "tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario".
El Estado debe trazar un ordenamiento económico que aliente a los sectores menos competitivos y corrija las desigualdades que produzca el mercado en la distribución del ingreso, para de esta manera lograr que los grupos más débiles puedan mejorar las condiciones en las que ejercen su actividad y, de esta manera, salir adelante. En este sentido la acción más importante del Estado debe orientarse a la corrección de las desigualdades sociales de origen, expresadas en las condiciones que heredan los hijos de los padres. Sólo si reciben servicios públicos adecuados, especialmente educativos, los niños provenientes de los sectores menos favorecidos cuando sean adultos, podrán aportar activamente al crecimiento económico y competir en igualdad de condiciones al concurrir en búsqueda de un empleo o a desarrollar una actividad productiva. El Estado debe promover la redistribución de ingresos y riquezas a través del sistema impositivo y de la cotización al seguro social, en ambos casos teniendo en cuenta la capacidad económica del ciudadano. Política redistributiva que no debe ignorar, por motivaciones políticas, las restricciones económicas existentes en el sector público y en la actividad económica privada.
Por ser la acción del Estado subsidiaria debe producirse cuando el individuo no se encuentre en posibilidad de resolver sus problemas mediante sus propios medios, ayudándose a sí mismo, o en el caso de que las organizaciones sociales a las que acuda en busca de apoyo no estén en capacidad de hacerlo satisfactoriamente. El principio de solidaridad obliga a los ciudadanos a colaborar con quienes enfrenten necesidades. Al Estado le corresponde, a través de la seguridad social, proporcionar a los individuos los servicios de salud, desempleo, jubilación, además de otras prestaciones, todas las cuales deben tener un límite. Estos planteamientos, al fijar la atención de las demandas de los ciudadanos primero en la responsabilidad individual y luego en la comunitaria, constituyen un seguro freno ante los costosos riesgos del paternalismo populista, que tanto daño termina causando a la economía y al bienestar popular, perjuicios sobre los que en América Latina existe una contundente evidencia.
La remuneración del trabajo y el nivel de ocupación no deben ser determinados por los mecanismos del mercado, sino por la acción de sindicatos y empresarios en las negociaciones colectivas, ninguno de los cuales, durante ellas, puede ubicarse fuera de la racionalidad económica y de la conveniencia de preservar la estabilidad y el interés de la comunidad. La cogestión permite a los trabajadores participar en temas relativos a la dirección de la empresa, como incorporaciones y despidos. Original organización de las relaciones obrero-patronales que ha podido funcionar en Alemania por la constructiva relación existente entre empresarios y trabajadores, gracias a la cual los conflictos laborales no han alcanzado la dimensión que han tenido en otros países europeos.
Los autores contemporáneos consideran que la Economía Social de Mercado no puede ser una teoría estática, motivo por el que ha tenido que evolucionar para irse adoptando a las modificaciones que se han producido en el mundo y en la realidad económica alemana, existentes cuando sus conceptos originales fueron elaborados, por lo que hoy se habla de la Nueva Economía Social de Mercado. En los años 80 fue incorporada la dimensión ecológica, que entre otras consecuencias implicó la introducción de limitaciones al concepto de propiedad privada. En los 90, bajo el criterio de que era necesario "atenuar el intervencionismo del Estado", se aceptó la reducción de su participación en la economía y la eliminación de regulaciones que limitaban la acción del mercado, cambios a los que actualmente se ha sumado la discusión acerca de la reforma del Estado Benefactor. Si bien con estas modificaciones la Economía Social de Mercado se ha acercado al Consenso de Washington, sigue distinguiéndose de él por su acento en la búsqueda del equilibrio entre libertad personal, eficiencia económica y equidad social.

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