Una reforma que no cuaja
Luego de una hibernación forzada por la consulta popular y referéndum del pasado mayo, despertó la propuesta de reforma tributaria lanzada inicialmente a principios de enero cuando los planificadores oficiales “descubrieron” que necesitaban $406 millones adicionales para financiar una “inesperada” emergencia hospitalaria. Una sorpresa que se presentó apenas un mes después de aprobar el más grande (hasta ahora) presupuesto general del Estado en la historia del Ecuador: $24 mil millones (codificado $26 mil millones).
Lo que ocultaron debajo de la alfombra, ya que es poco conveniente subir impuestos si se trata de obtener votos, se ha ido transformando poco a poco como lo hace una oruga que quiere convertirse en mariposa. De la propuesta inicial que incluía impuestos a los cigarrillos, bebidas alcohólicas, llamadas a celulares e inclusive un posible IVA a las medicinas, queda poco.
La nueva y todavía poco clara propuesta reside aún en Carondelet y difícilmente llegará a la Asamblea Nacional antes de la renovación de sus autoridades a principios de agosto. Supuestamente los planificadores, demostrando su espíritu vanguardista y de responsabilidad con el planeta, han decido añadir un tinte de verde a la reforma. Haciendo un recorrido cromático (de lo más verde a lo más mundano) se anunciaron impuestos a los envases plásticos, a las bolsas plásticas, a los autos, a la propiedad de la tierra y a la salida de capitales. El impuesto más verde aún está en discusión, ya no se habla de las bolsas y, coincidentemente, los embotelladores aumentaron sus precios ante cualquier duda. El resto de impuestos (autos y tierras) no tienen nada de verdes aunque se insista en su color; son impuestos al patrimonio disfrazados de ecológicos.
Si se considera que lo que se quiere recaudar es apenas 1,5% del PGE, bastaría con reducir el gasto en ese porcentaje en cualquier otra área. No debe ser tan difícil: unos guardaespaldas menos por aquí, un auto menos en la comitiva por allá, los viajes para promover el ITT con menos personas y en clase económica. En fin, sin impuestos.
Actualizado (Martes, 06 de Septiembre de 2011 21:25)





